Te quiero porque me das de comer

Sabías que… un escritor español ha revolucionado el género de la novela negra

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El mayo de 2014 salió a la luz uno de los libros más revolucionarios de los últimos tiempos, “Te quiero porque me das de comer”, escrito por David Llorente.

Detrás de este título es difícil hacerse una idea de lo que realmente nos vamos a encontrar  tras abrirlo por la primera página y comenzar con su lectura.

“Te quiero porque me das de comer” se encuadra dentro del género de la novela negra  y, lo que lo hace extremadamente original, diferente,  sorprendente y revolucionario es la forma en que está escrito. Hasta ahora no se había visto nada igual dentro de este género, aunque algunos expertos ven trazas de maestros de la literatura como José Saramago o  Camilo José cela.

Pero, ¿Qué es lo que lo hace tan original? Pues la respuesta está en la estructura que ha ideado el autor para contar los hechos que se van desarrollando en el trascurso de la novela.

La novela está ambientada en el barrio madrileño de Carabanchel y cuenta las historias de todos los habitantes del barrio en un período de tiempo concreto como contexto de un hilo principal, que es la historia de un asesino en serie que nace, crece y se desarrolla en este barrio madrileño.

El autor nos cuenta todas las historias en el mismo momento en que se están desarrollando y lo consigue de una forma magistral. El número de historias que se desarrollan simultáneamente son, en algún momento, más de diez, lo que exige un tremendo esfuerzo creativo por parte del autor para que el lector no pierda el hilo y pueda seguir todas las historias al mismo tiempo sin olvidar ningún detalle.

Estamos acostumbrados a que las historias se vayan contando simultáneamente, de forma que hasta que no termina la primera, no comienza la segunda. El problema es que cuando se cuentan cerca de diez historias simultáneamente, esta técnica no funciona porque al llegar al final de la décima historia no nos acordamos de la primera, ni tenemos frescos los detalles que relacionan unas con otras.

La solución que ha encontrado David Llorente es contar todas las historias a la vez, superpuestas, una a la vez que la otra. Utilizando un símil cinematográfico, es como intercalar unos cuantos fotogramas de cada historia continuamente, de forma que en un mismo párrafo nos podemos encontrar con 3 ó 4 historias simultáneas, con unas cuantas líneas para cada una. El efecto que consigue es perfecto, es como estar mirando en varias direcciones y ser consciente de todo lo que está pasando a nuestro alrededor, de la misma forma  que en la vida real, donde si miramos hacia un lado vemos al mendigo pidiendo, si miramos hacia otro lado podemos ver un coche aparcando, hacia otro lado dos personas discutiendo o un perro ladrando si miramos en el sentido opuesto. Se ha conseguido un libro con visión espacial, de forma que el lector es un ojo que todo lo ve y además es capaz de verlo a la vez.

Para conseguir este efecto de simultaneidad, el autor se vale de numerosos recursos literarios que consiguen dar agilidad a la lectura sin que nos perdamos en un puzle imposible.  El libro está escrito sin puntos y aparte y con infinidad de comas y dos puntos como únicos símbolos separadores entre distintas historias. También hay numerosos paréntesis que aclaran, refuerzan ideas y dan otros puntos de vista de las historias que se van desarrollando. También se utiliza la figura de un narrador que va contando la historia a un hipotético oyente, o lector, el cual, de vez en cuando le hace preguntas sobre lo que está pasando, o le pide que aclare o continúe con alguna historia sin dejarla a medias, es decir, que le pide al narrador lo que le pediríamos nosotros según vamos leyendo el libro para no quedarnos con preguntas sin contestar.

En un principio puede pensarse que esta forma de contar las historias puede ralentizar un tanto la lectura, pero lejos de ello se consigue todo lo contrario. El libro se devora a un ritmo infernal. No es raro leerse casi 100 páginas seguidas sin poder despegar los ojos de ellas. A esto contribuye tanto la estructura del libro como la calidad del contenido y el interés de las historias.

El libro nos muestra el lado oscuro de la vida de las personas que viven en un barrio en un momento difícil. Se ve el peor lado de la sociedad. Se tratan temas tan variados como el asesinato en serie, las drogas, la prostitución, la mendicidad, los robos, el sexo, el asalto a viviendas, la vida en los bares, la pedofilia, la homosexualidad, la iglesia… y todo ello ambientado en un momento real de la historia, de nuestra historia.

El libro nos demuestra que las circunstancias de la vida nos pueden sacar lo peor de nosotros en cualquier momento para poder sobrevivir.

El libro es una novela negra que nos cuenta la vida de un asesino en serie, pero esta historia no es más que una más dentro de todas las vidas que se cruzan en el barrio. Realmente, el libro nos cuenta la vida de Carabanchel.

Desde antes de su publicación ya se comenzaron a ver críticas al libro en las redes sociales porque la editorial adelantó un borrador a colaboradores suyos, propietarios de blogs literarios, para que lo fueran leyendo y valorando. El experimento fue un éxito y cuando el libro salió publicado ya contaba con muchas expectativas, ya que todas las críticas habían sido positivas. La peor crítica que ha recibido es que es un libro muy duro, pero que está muy bien escrito y que ha merecido la pena leerlo.

El libro es duro porque tiene que serlo. Las historias que se cuentan son duras, sin embargo el autor utiliza un estilo impersonal, frío, distante. Cuenta las cosas tal y como son, con crudeza, sin rodeos que dulcifiquen lo que ocurre, consiguiendo realzar la dureza y el realismo de la acción, sin regodearse con ninguna escena. Hay veces que hay que apartar un momento los ojos del libro para respirar y digerir lo que acabamos de leer.

Te quiero porque me das de comer ha causado tanta sensación en los círculos literarios que ya ha sido presentado por su autor en, al menos, 5 ocasiones en España (2 en Madrid, 1 en Barcelona, 1 en Gijón y 1 en cuenca). También ha presentado ell libro en Praga y está previsto que lo vuelva a presentar en el próximo mes de noviembre en Madrid, esta vez en el Centro Cultural de Carabanchel, barrio en el que se ambienta la novela.

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Autor: David Llorente

David Llorente nace en Madrid en 1973. En esta ciudad publica las novelas Kira, premio Francisco Umbral de novela corta 1998, y El bufón, premio de narrativa Ramón J. Sender 2000. En el año 2002 se traslada a vivir a Praga (República Checa), donde escribe las novelas Ofrezco morir en Praga y De la mano del hermano muerto, esta última también traducida al checo. En esta ciudad crea el grupo de teatro Séptimo miau, cuyas obras escribe y dirige él mismo. Ha representado por casi todos los países de Europa Central y del Este y ha obtenido diversos premios en varios festivales de teatro internacionales. Algunas de sus obras han salido publicadas en el libro “Los árboles dormidos”.


Sinopsis

Max Luminaria era un chico muy callado. Sacó la mejor nota de selectividad de toda España y decidió estudiar Medicina. Una vez más, fue el mejor en los exámenes; el mejor en las prácticas y el mejor en el quirófano. Se lo rifaban todos los hospitales. No hubo cirujano más preciso ni vecino al que más quisieran los habitantes de Carabanchel. Lo saludaban por la calle. Le daban las gracias. Todos tenían a un familiar al que el doctor Maximiliano Luminaria había salvado la vida. Su vida, fuera del quirófano, era diferente, ¿o a lo mejor no? La realidad es que no podrás, nunca más, sentirte aliviado porque se haya descubierto al asesino, porque, querido lector, los asesinos caminan entre nosotros. Una lectura donde la brutalidad del asesino en serie se ve rodeada de una multitud de historias criminales que, al mismo tiempo que nacen, el narrador las hace desaparecer. No importa quién sea el criminal ni qué tipo de detective lleve la investigación. Lo que importa es que el asesino existe.


Si buscamos en internet, se pueden encontrar numerosas valoraciones del libro en blogs literarios, en periódicos de tirada nacional: ABC, El País, La Vanguardia,… e incluso el autor ha sido entrevistado en una televisión digital para que hable de su obra.


A continuación podéis ver la entrevista que concedió a Periodista Digital:

 


A continuación podeis escuchar la entrevista que le hicieron tras su participación en la Semana Negra de Gijón:

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El libro en los BLOGS LITERARIOS


 “Te quiero porque me das de comer” (Alrevés) Tot és una mentida, 4 juliol 2014

07/07/2014

Un relato perturbador y fascinante, patibulario y divertido. Llorente es una voz distinta y tenebrosa en la novela negra española. (Eduardo Mendoza)


Te quiero porque me das de comer (Ed. Alrevés) – Lecturópata , 20 junio 2014

25/06/2014

Cuando leí las primeras páginas de Te quiero porque me das de comer supe que estaba ante la novela más extraña y original que había leído en mi vida. Y no sólo por el argumento (que tiene lo suyo) si no por la manera en la que está escrita: capítulos cortos, sin párrafos, con una extraña puntuación y una mezcla inusual de tramas, personajes y hechos históricos. En ese mismo momento supe que aquí no habría término medio, que sería uno de esos libros que amas u odias, y a mi David Llorente me ha conquistado por completo.


Te quiero porque me das de comer (Ed. Alrevés) – Fantasymundo , 20 junio 2014

25/06/2014

Una historia dentro de historias envueltas de historias. Si Dios un día se sentase en la plaza del barrio, observase a los vecinos y contase sus miserias, esta novela sería el resultado.


Te quiero porque me das de comer, de David Llorente(Ed. Alrevés) – Blog Liberty Café , 18 junio 2014

20/06/2014

Es una novela negra que en ocasiones muestra mucha dureza pero también nos muestra un enjambre de personas de un barrio popular de Madrid, que forman un cosmos complejo, difícil, azotado por la droga y la delincuencia, pero donde también encontramos personas con unas vidas que quieren sacar adelante y luchan por ser felices aunque sus vidas tiren al gris oscuro, todo rematado con un final absolutamente sorprendente.


Te quiero porque me das de comer, de David Llorente (Ed. Alrevés) – El club de las lectoras , 19 junio 2014

20/06/2014

Llorente nos acerca en 320 páginas llenas de una narración innovadora, ágil y con un vocabulario sencillo a una realidad oculta. Te quiero porque me das de comer abre las puertas a un nuevo plano de la Literatura.


Te quiero porque me das de comer, de David Llorente(Ed. Alrevés) – LAS PROVINCIAS, 15 junio 2014

17/06/2014

“La existencia desesperada de los personajes sacude nuestras entrañas.”


Te quiero porque me das de comer, de David Llorente(Ed. Alrevés) – bourbon street, 12 junio 2014

12/06/2014

Carabanchel, barrio desconocido que el autor homenajea para que no quede en el olvido, para que todos sepamos de que está construido, cuales son los materiales de sus cimientos. Asesinos en serie o una serie de asesinos. Curas, madres, padres, hijos, jóvenes, mayores, y hasta perros. David expone su obra como un torbellino de ideas, como una secuencia interminable de hechos que no dan tregua, ni al lector ni a los habitantes de un barrio marginado que luchan por llegar al día siguiente. El futuro no es a largo plazo. Tardaré mucho tiempo en asimilar del todo esta novela y en borrar la huella que ha marcado debido a su impactante mensaje.


‘Te quiero porque me das de comer’, la original novela de David Llorente (Ed. Alrevés) Lennon, 5 junio 2014

09/06/2014

“Te quiero porque me das de comer (Ed. Alrevés, 2014) tiene múltiples protagonistas. El asesino Maximiliano Luminaria. El barrio madrileño de Carabanchel. La maldad humana, manifestada en distintos personajes que allí habitan. Las tramas se mezclan entre sí y entre las descripciones y datos que Llorente intercala. Descripciones de patologías psicológicas, recetas de cocina, datos sobre sucesos históricos acaecidos en el pasado. Todo mezclado —diálogos incluidos— y sin puntos y aparte. No hay separación por capítulos ni por párrafos.”


“Te quiero porque me das de comer”, de David Llorente(Ed. Alrevés) – Blog O meu Cartafol, 30 mayo 2014

05/06/2014

“Es un libro… diferente, distinto, curioso, original, por la historia, por las historias que van sucediendo de forma simultánea, sin puntos y aparte, con puntos seguidos, dos puntos o punto y como. Una narración continua, sin pausas largas, las historias mezcladas, pero bien mezcladas, de forma simultánea según vamos leyendo iremos descubriendo y ahondando en la historias diferentes.”


“Te quiero porque me das de comer”, de David Llorente(Ed. Alrevés) – Juntando más letras, 30 mayo 2014

04/06/2014

Llorente nos adentra en el Carabanchel de los 90 para hablarnos de su gente, de sus problemas y, sobre todo, de su delincuencia, que para eso es una novela negra. Una novela negra cuyo eje principal es, efectivamente, la trayectoria de un asesino especialmente prolífico y tan inteligente que la policía es incapaz de dar con él, de ni siquiera imaginarse quién puede ser el Asesino de la Moneda (cumpliendo la máxima de que el asesino puede ser cualquiera, quien menos te lo esperas o provocando la terrible reflexión de que podemos convivir con un asesino sin que ni tan siquiera lo sospechemos), pero que enreda en esa trama argumentos paralelos, simultáneos, que también se mueven en el oscuro mundo de la delincuencia, entendida en un sentido abarcador.


“Te quiero porque me das de comer” (Ed. Alrevés) – Libros que hay que leer, 30 mayo 2014

02/06/2014

Ésta es probablemente, la reseña más difícil a la que me he enfrentado en mis años de bloguera y “opinadora” en Ciao. ¿Por qué? Porque es muy difícil hablar de este libro sin decir cosas que, sinceramente, sería mejor que descubrieseis por vosotros mismos. Por una parte, lo mejor sería que os acercaseis al libro “vírgenes” sin saber nada de él, ni de su argumento, ni de su estructura, ni de lo que la gente opina de él… Me dan ganas de deciros simplemente: “leed este libro ya”


“Te quiero porque me das de comer” (Ed. Alrevés) – Orbita Cultural, 30 mayo 2014

02/06/2014

Hasta ahora siempre había dicho que era prácticamente imposible que una novela te enganche desde el primer párrafo; ahora me retracto, ahora os digo que sí, esto ocurre con “Te quiero porque me das de comer” de David Llorente (Editorial Alrevés).


“Te quiero porque me das de comer” (Ed. Alrevés) – Las casas ahorcadas, 30 mayo de 2014

02/06/2014

Una obra transgresora de título a contraportada, de gramática a estructura, de principio a fin. Un libro de trescientas páginas con el mimo y sintetismo de un microrrelato, una joya única e inimitable, que demuestra que ni todas las novelas negras son iguales, ni todo está inventado, no apta para todos los públicos.


Te quiero porque me das de comer (Ed. Alrevés) – Libros y Literatura, 30 mayo 2014

30/05/2014

El autor sabe desde el primer momento qué le interesa al lector y con maestría prepara una receta para que las decenas de historias inconexas que pueblan Te quiero porque me das de comer se conviertan en una obra maestra. ¡Ole tus narices (siendo fino), David!


“Te quiero porque me das de comer” (Ed. Alrevés) -Blog Abrir un libro, 23 mayo 2014

26/05/2014

Esta es la historia de un asesino. De un asesino en serie, cruel y violento, apodado El Asesino de la Moneda. También es la historia de un barrio de Madrid, Carabanchel, y es la historia de muchos de nosotros ya que la trama comprende más de una década a partir de 1993, más o menos, y se nos describe, de manera recurrente, los sucesos que sucedieron realmente en la época en la que está expuesta la novela.


“Te quiero porque me das de comer” (Ed. Alrevés) -Blog Leer sin prisa, 23 mayo 2014

26/05/2014

¿Qué me diríais si os recomendase una novela negra que en la décima línea de la primera página nos da la receta de la ensalada danesa? Probablemente no entenderíais nada y me diríais que he leído demasiado al sol. Os hablo de Te quiero porque me das de comer, el último lanzamiento de los chicos de Alrevés. Una novela con un formato único y completamente novedoso.


“Te quiero porque me das de comer” (Ed. Alrevés)-El Búho entre libros, 23 mayo 2014

26/05/2014

Lo primero de todo, felicitar a David Llorente por la valentía que ha tenido al contar la novela de un modo tan arriesgado. Porque la originalidad del estilo narrativo de Te quiero porque me das de comer, es en si misma todo un riesgo, al someter al lector a un constante cambio que hace imprescindible la mayor atención y concentración del mismo para no perderse y seguir el hilo de la narración.


“TE QUIERO PORQUE ME DAS DE COMER”, DE DAVID LLORENTE, (Editorial Alrevés) Calibre 38, 22 mayo 2014

23/05/2014

Sumérjase en la marabunta de personajes, situaciones, retos a los que David Llorente ha decidido someterle. A las crónicas de la depravación que recogen las 317 páginas de la novela, a la miseria -económica y moral- que encierran las calles de Carabanchel.


“Te quiero porque me das de comer” (Ed. Alrevés) – Viaje alrededor de una mesa, 16 mayo 2014

20/05/2014

Los que os atreváis a leer Te quiero porque me das de comer seguramente tardaréis mucho tiempo en olvidarla. Los que no os decidáis a leerla podéis seguir en vuestra zona de confort. Esperando a leer otra novela más igual a la anterior, y a la anterior y a la de hace un mes.


“Te quiero porque me das de comer” (Ed. Alrevés) – Cruce de caminos, 16 mayo 2014

20/05/2014

Los asesinos en serie están entre nosotros. Quizás sea tu vecino, o tu compañero de trabajo. No existe forma de diferenciarlos del resto de los mortales. ¿El asesino en serie nace o se hace? ¿Pueden existir factores externos, sobre todo en la infancia y adolescencia de las personas que los predispongan o los convierta en futuros asesinos en serie? Y una vez consumado el asesinato, será el sabor de la sangre o la textura de la carne humana la que haga que la venganza de estos asesinos en serie perdure en el tiempo. Ten cuidado. El mal acecha a tu alrededor sin que lo sepas, sin que lo puedas prevenir.


El libro en los periódicos:


ABC

No esperen una narración ordenada. No esperen que el autor les diga: «Pasó esto y esto y esto otro». En absoluto. Olvídense de todo lo que han leído antes. Abran su mente. Más. E imagínense una coctelera. O mejor: una lavadora en pleno programa de centrifugado, el tambor dando vueltas y vueltas. Eso es «Te quiero porque me das de comer». Los crímenes de un asesino en serie –el Asesino de la Moneda– mezclados con recetas de cocina y, a renglón seguido, con el deseo que un joven actor despierta en un policía que se bebe los bares, y a renglón seguido, con el día a día en un instituto de bachillerato donde el odio se cuece a fuego lento, y a renglón seguido… Historias dentro de historias; historias superpuestas en la misma página; historias negras, negras, negras, narradas por una voz hipnótica: la de David Llorente. Un grandísimo escritor. Una novela puzle.


EL PAÍS (hacer click para acceder a la noticia en la web)

Por: EL PAÍS | 22 de julio de 2014

NOTA DEL COORDINADOR: Ya saben que trato de no hablar de lo que no he leído y en este caso cumplo con esa máxima. Ahora, se ha oído tanto de la novela de David Llorente, que no me resisto a publicar esta reseña, cedida con amabilidad por un extraordinario lector, Sergio Vera Valencia. Sergio es coordinador de las Casas Ahorcadas, el club de novela criminal de la Biblioteca Municipal de Cuenca y un maestro de la provocación y la generosidad lectora.

POR SERGIO VERA

En 2013, se conmemoró el décimo aniversario del fallecimiento de Manuel Vázquez  Montalbán, por todos conocido y reconocido padre de la novela negra española. Menos consabido es que este “novísimo” fue también un precursor de la postmodernidad durante el tardofranquismo, mezclando y remezclando toda clase de textos sin más pretexto que la pura experimentación estética.  Un collage  literario que años más tarde impregnaría la larga serie Carvalho, que bajo el paraguas del género negro, guarecía multitud de lenguajes, desde el político al gastronómico, pasando por el publicitario y el de los medios de comunicación de masas, para crear un polifónico fresco de la Barcelona del último cuarto del siglo XX.

Y este año, en que se cumplen cuarenta de Tatuaje, la primera aventura del detective privado más público de la novela criminal ibérica, David Llorente nos regala Te quiero porque me das de comer (Alrevés), el más difícil todavía, el más postmodernoir si cabe.

¿Por qué tan arriesgada afirmación? Porque por sus kilométricos párrafos repletos de comas, se funden sin confundir discursos de toda clase y condición, desde anuncios de coartadas para infieles a manuales sobre asesinos en serie, de consejos para amantes de hombres casados a aforismos de excusado, de noticias a entrevistas, de previsiones meteorológicas a enumeraciones fisiológicas, y sobre todo historias. Cientos de sórdidas microhistorias sobre un Carabanchel que nada tiene que ver con el Lindo barrio de Elvira  y Manolito.

Historias como la de Max Luminaria, el asesino de la moneda, brillante doctor y  no menos talentoso psicópata, o la de Marcelo Saravia, su más ferviente seguidor, o la del detective  Casimiro Balcells, su desastrado perseguidor, o la de los desquiciados docentes de un centro de secundaria que podría ser psiquiátrico, donde al menos zumbado se le va la mano en sentido real o figurado. Decenas, centenares de personajes con nombres y apellidos, acciones y depravaciones, un auténtico tratado sobre la perversión humana, una oda al voyeurismo y la iconoclastia literaria que deja a Chuck Palahniuk camino del convento de clausura y se come con Nocilla a Agustín Fernández Mayo.

Una obra transgresora de título a contraportada, de gramática a estructura, de principio a fin. Un libro de trescientas páginas con el mimo y sintetismo de un microrrelato, una joya única e inimitable, que demuestra que ni todas las novelas negras son iguales, ni todo está inventado , no apta para todos los públicos. Sólo para lectores. ¿Se atreven?


LA VANGUARDIA (hacer click para acceder a la noticia en la web)

Por: LA VANGUARDIA | 17 de julio de 2014

Carmen Rodríguez.

Madrid, 17 jul (EFE).- David Llorente solo pretendía escribir un cuento sobre Carabanchel (Madrid), pero acabó componiendo una “novela muy negra” en la que apuesta por una arriesgada estructura narrativa que acaba envolviendo al lector, tanto como los crímenes de su protagonista, el cirujano psicópata Max Luminaria.

En “Te quiero porque me das de comer”, una miríada de personajes entran y salen en escena por su capacidad de sufrir o de generar sufrimiento, en una historia que salta dentro de un tiempo delimitado entre 1993 y 2003, con Max Luminaria y el barrio madrileño de Carabanchel como puntos cardinales.

Pero a Llorente (Madrid, 1973) la estructura clásica de la novela negra le parece “un poco aburrida” y además tenía tantas historias y tantos personajes que decidió arriesgar con una forma narrativa que proporcionase el ritmo y la coherencia necesarias.

Es “un gran puzle” por la cantidad de historias que “se ensamblan”, y “me di cuenta de que la forma de escribir normal no funcionaba, no daba el ritmo que yo necesitaba”, explica a Efe el escritor, afincado en Praga.

Finalmente, llegó a un texto en el que cada capítulo es un solo párrafo; cada cambio de historia está separado por puntos y seguido, y utiliza los dos puntos a modo de comodín para introducir giros narrativos.

“Cuando di con esta fórmula, vi que era la que a mí me funcionaba, pero no sé muy bien por qué (…) Esa forma de puntuar es lo que creo que ha dado el ritmo, junto al uso del lenguaje” -plano, directo y sin miedo a las palabras-, que, aunque en las primeras páginas pueda resultar fatigoso, acaba atrapando al lector.

Así, Llorente rompe con el tiempo lineal de la narración. Las referencias de 2003 y 2013 solo sirven para las historias que vertebran el relato, pero el resto “están más al margen” con el fin de lograr la sensación de que “todas suceden simultáneamente”.

Y al romperse el tiempo se para el espacio, en este caso Carabanchel, donde a comienzos de los noventa y por su cercanía al poblado marginal de Jauja, la droga y la delincuencia marcaron la vida de ese barrio madrileño. El ambiente de inseguridad y angustia que Llorente narra en la novela se extiende durante el relato, independientemente del paso de una década.

“Carabanchel está estancando en mi memoria. Me fui de España y me quedé con esa imagen. Quizás por ello en la novela el espacio no evoluciona, es algo que absorbe y que condiciona la vida de los personajes”, reflexiona el autor, premiado en varios festivales de teatro internacionales.

Un barrio muy diferente a la imagen que daba en su serie de “Manolito Gafotas” la escritora Elvira Lindo. En aquellos años, “la gente vería lo que quería ver”, relata Llorente, quien no duda que “algún Manolito Gafotas habría, pero seguro que le robaron las zapatillas con una jeringuilla”.

Y en ese espacio-tiempo reina Max Luminaria, “el asesino de la moneda”, que con sus escalofriantes crímenes es capaz de mantener en vilo durante una década a todo el barrio y al inspector Casimiro Balcells.

Max Luminaria “tiene muchas caras, pero dos clarísimas: ese asesino psicópata terrible y el cirujano respetado” por todos en el barrio, un lugar donde todos los personajes tienen una oscura historia y cualquiera puede esconder maldad.

Un relato que precipita al lector por un laberinto de historias que terminan convergiendo, con un final sorprendente, en Max Luminaria, un asesino en serie del que Llorente aún tiene “cosas que contar”.


20 MINUTOS (hacer click para acceder a la noticia en la web)

Por: 20 MINUTOS | 18 de julio de 2014

David Llorente pretendía escribir un cuento de Carabanchel que acabó en “una novela muy negra”

  • En ‘Te quiero porque me das de comer’ aparecen varios personajes que entran y salen en escena por su capacidad de sufrir o generar sufrimiento.
  • El escritor se atreve con una arriesgada estructura narrativa que consiste en que cada cambio de historia está separado por puntos y seguidos.
  • “Carabanchel está estancado en mi memoria. Me fui de España y me quedé con esa imagen”, dice Llorente.

David Llorente solo pretendía escribir un cuento sobre Carabanchel (Madrid), pero acabó componiendo una “novela muy negra” en la que apuesta por una arriesgada estructura narrativa que acaba envolviendo al lector, tanto como los crímenes de su protagonista, el cirujano psicópata Max Luminaria.

En Te quiero porque me das de comer, una miríada de personajes que entran y salen en escena por su capacidad de sufrir o de generar sufrimiento, en una historia que salta dentro de un tiempo delimitado entre 1993 y 2003, con Max Luminaria y el barrio madrileño de Carabanchel como puntos cardinales.

Pero a Llorente (Madrid, 1973) la estructura clásica de la novela negra le parece “un poco aburrida” y además tenía tantas historias y tantos personajes que decidió arriesgar con una forma narrativa que proporcionase el ritmo y la coherencia necesarias.

Es “un gran puzle” por la cantidad de historias que “se ensamblan”, y “me di cuenta de que la forma de escribir normal no funcionaba, no daba el ritmo que yo necesitaba”, explica el escritor, afincado en Praga.

Me di cuenta de que la forma de escribir normal no funcionabaFinalmente, llegó a un texto en el que cada capítulo es un solo párrafo; cada cambio de historia está separado por puntos y seguido, y utiliza los dos puntos a modo de comodín para introducir giros narrativos.

“Cuando di con esta fórmula, vi que era la que a mí me funcionaba, pero no sé muy bien por qué (…) Esa forma de puntuar es lo que creo que ha dado el ritmo, junto al uso del lenguaje” -plano, directo y sin miedo a las palabras-, que, aunque en las primeras páginas pueda resultar fatigoso, acaba atrapando al lector.

Así, Llorente rompe con el tiempo lineal de la narración. Las referencias de 2003 y 2013 solo sirven para las historias que vertebran el relato, pero el resto “están más al margen” con el fin de lograr la sensación de que “todas suceden simultáneamente”.

Carabanchel

Y al romperse el tiempo se para el espacio, en este caso Carabanchel, donde a comienzos de los noventa y por su cercanía al poblado marginal de Jauja, la droga y la delincuencia marcaron la vida de ese barrio madrileño. El ambiente de inseguridad y angustia que Llorente narra en la novela se extiende durante el relato, independientemente del paso de una década.

“Carabanchel está estancando en mi memoria. Me fui de España y me quedé con esa imagen. Quizás por ello en la novela el espacio no evoluciona, es algo que absorbe y que condiciona la vida de los personajes”, reflexiona el autor, premiado en varios festivales de teatro internacionales.

Un barrio muy diferente a la imagen que daba en su serie de Manolito Gafotas la escritora Elvira Lindo. En aquellos años, “la gente vería lo que quería ver”, relata Llorente, quien no duda que “algún Manolito Gafotas habría, pero seguro que le robaron las zapatillas con una jeringuilla”.


PERIODISTA DIGITAL (hacer click para acceder a la noticia en la web)

Por: PERIODISTA DIGITAL | 5 de junio de 2014

 ‘TE QUIERO PORQUE ME DAS DE COMER’ (ALREVÉS)

David Llorente: “Vivir en Carabanchel en los años noventa era bastante complicado”

“La técnica narrativa de la novela negra funciona, pero aburre un poco”

Me gustan aquellos autores que han entendido que la novela es un espacio libre en el que puede intentarse todo

¿Qué pasaría si la historia que se cuenta no es una sucesión de hechos consecutivos, sino simultáneos? La simultaneidad no parece patrimonio de la literatura, sino, más bien, de la pintura o del cine.

Pero si las palabras consiguen contravenir su propia naturaleza y transmitir esa sensación -la de que todo lo que sucede, sucede a la vez-, entonces surge un texto envolvente, casi tridimensional.

TITULARES DE LA ENTREVISTA CON DAVID LLORENTE

“La técnica narrativa de la novela negra funciona, pero aburre un poco. Hay que dar más libertad a la hora de escribir”.

“En novela negra me interesa más el porqué, por qué un personaje comete un crimen. Es entonces cuando el investigador se implica más en la novela”.

“Vivir en Carabanchel en los años noventa era bastante complicado. Desde hace muchos años vivo en Praga, y ahora, al volver a España, he notado muchos cambios en el barrio. He disfrutado más contando la historia de un lugar, con su tiempo y sus personajes, que haciendo novela negra como tal. Poco a poco, he ido haciendo memoria y recuperando personajes para crear una narración simultánea. Aquí estaba el reto para mí, en crear esa simultaneidad centrándome en la estructura, el orden y el ritmo”.

“Esta novela empieza a funcionar sin que el lector sepa el porqué. Pero esa era precisamente mi intención, que el tono de la novela fuera plano y no apareciese la opinión del narrador”.

“Cada personaje es descrito con pocas líneas, quedan ‘dormidos’ en la novela, pero luego reaparecen con acciones y poco a poco, vamos viendo cómo son, cómo juegan, y cómo actúan con el miedo dentro”.

“El odio que llevan dentro los personajes va surgiendo poco a poco. El odio a veces empuja a situaciones en las que gente desesperada comete acciones desesperadas”.

“Cuando estaba escribiendo la novela, me di cuenta de que no podía dejar de escribir ni un solo día porque perdía el hilo y el estilo. Es mucha la información que se tiene en la cabeza y como escritor hay que mantenerla fresa”.

“Muchas veces estás escribiendo y una misma frase puede construirse de otra manera, esto es lo que he incluido en los paréntesis en la novela. Puede parecer que así se entorpece el ritmo de la lectura, pero ocurre todo lo contrario. Hay que confiar en el autor y en el narrador”.

“Hay que conocer a los personajes por lo que hacen y no por lo que dice el narrador. Cada personaje tiene sus obsesiones y para conocerlas, tienes que tener clara la motivación de cada uno”.

“El protagonista de la novela tiene dos caras: una más oscura y criminal, y una segunda que refleja su vida en el barrio. Ambas facetas se complementan y construyen al personaje. El narrador siente compasión por los personajes. Hay momentos en los que se reconcilia con ellos y los comprende”.

“Al final de la novela se describe cómo se derrumba un edificio del que solo queda una pared con la palabra ‘muelle’ grabada (en referencia al famoso grafitero madrileño Juan Carlos Argüello ‘Muelle’). En referencia a esto, un lector me abrió los ojos cuando me dijo que esta novela es precisamente una metáfora a ese barrio de Carabanchel que ya no existe, y del que solo queda la historia de este libro”.

“Antes de ser publicada la novela, los editores tuvieron la genial idea de distribuirla por varios blogs literarios. Esto me sirvió para leer a través de Twitter los comentarios de los lectores y las reseñas de los bloggers”.

“Los lectores quedan gratamente sorprendidos por el estilo y la estructura de la novela. En general, está gustando bastante”.

“Me acuerdo cuando era pequeño iba a las papelerías a cambiar novelas leídas por novelas nuevas. Empecé entonces a leer novela negra, en concreto a Clark Carrados”.

“Camilo José Cela y José Saramago son algunos de los escritores que más me han marcado. Aunque desde luego podría estar hasta mañana diciendo autores importantes para mi”.

“Me gustan aquellos autores que han entendido que la novela es un espacio libre en el que puede intentarse todo, y que han intentado hacer cosas diferentes, que enganchen al lector”.

David Llorente nace en Madrid en 1973. En esta ciudad, publica las novelas ‘Kira’, premio Francisco Umbral de novela corta 1998, y ‘El bufón’, premio de narrativa Ramón J. Sender 2000.

En el año 2002 se traslada a vivir a Praga (República Checa), donde escribe las novelas ‘Ofrezco morir en Praga’ y ‘De la mano del hermano muerto’, esta última también traducida al checo. En esta ciudad, donde todavía hoy vive, creó el grupo de teatro Séptimo miau, cuyas obras escribe y dirige él mismo.

Ha representado por casi todos los países de Europa Central y del Este y ha obtenido diversos premios en varios festivales internacionales de teatro.


La República cultural  (hacer click para acceder a la noticia en la web)

Una novela rompedora

Sergio Torrijos – la República Cultural.es

La lectura de este libro ha venido propiciada por la reseña de un amigo, Ricardo Bosque, editor de la revista Calibre 38, un lugar de referencia para los amantes del género negro. En dicha reseña, un tanto especial y de recomendada lectura, Ricardo Bosque hablaba sobre lo particular que era la novela, extremo que he podido comprobar personalmente, siendo esa particularidad uno de los principales motivos para su atractivo.

La novela no sólo es que sea particular, sino que es diferente y como todo lo diferente siempre va a suscitar adhesiones y desafectos. Es una obra que te pones a leerla y al poco ya tienes la mosca detrás de la oreja, paras la lectura, digieres lo leído y tienes la idea clara de “¡leche! ¡qué es esto!”, pues esto es literatura de verdad, con innovación, con un género al que se le ha destripado y se ha vuelto a intentar meter las vísceras en el mismo sitio, evidentemente no queda igual, es diferente, es otra cosa, pero lo complicado de todo ello es que funciona y funciona de verdad, a pleno rendimiento.

Es diferente porque no tiene una concepción lineal de los hechos, ni de los personajes, ni del territorio, nada es aquí firme, salvo la maldad, que impera en todo Carabanchel que es dónde se ha colocado la novela. Maldad, mala leche, sexo y humanidad, muchísima humanidad.

La obra narra la historia de un asesino en serie, Max Luminaria, y al mismo tiempo varios personajes más y a la vez historias breves de diferentes personajes del barrio y a la vez historias propias del barrio y a la vez…lo bueno de todo ello es la libertad creativa que utiliza el autor y la potencia narrativa. Los personajes son bizarros, tanto como su vida y su entorno y en ese mundo, que roza lo hostil, interactúan, se relacionan y a veces tienen desencuentros. Existe una capa de mala leche que el autor saca a primer plano y que sazona de manera muy particular, mezclándola con todo lo que el entorno es capaz de ofrecerle.

Soy consciente de que suena todo un poco extraño o raro, pero es así, cuando la lean, que se lo recomiendo, me entenderán.

Ricardo Bosque, citado más abajo, comentaba que tuvo que comenzar dos veces la lectura, porque no consiguió conectar con lo que el autor pretendía, debo decir, que en mi caso, puede que cada caso sea peculiar, logré dejar de leer superando la centena de páginas, no podía dejarlo, porque la novela no da un respiro e involucra, quiera o no, al lector en su lectura.

Lo cierto y contando que la novela tiene un formato ortográfico peculiar y una disposición propia, prescinde del punto y aparte, es una obra adictiva, es casi imposible sustraerse a lo que cuenta y también a como lo cuenta. La mezcla entre humanidad y violencia está sumamente conseguida, los personajes que aparecen son todos de carne y hueso, nada de cartón y filigrana, todos tienen algo que contar, una experiencia vital propia y todas son interesantes, lo cual, es sumamente complejo porque hay una buena cantidad de personajes que entran y salen de la trama de manera continua.

El ambiente del barrio está perfectamente reflejado, es cierto, a quién conozca Carabanchel que se ha llevado al extremo y que no se entra en detalles propios del barrio, pero aún así lo que narra es muy vívido y real.

Hay que felicitar a la editorial por atreverse con semejante novela, no es muy común que alguien arriesgue y lo haga tanto, y el riesgo en la obra es muy elevado tanto por parte de la editorial como y sobre todo por parte del autor.

La novela me ha encantado. Creo que de lo último que he leído que verdaderamente me ha sorprendido. Hay muchos paralelismos con otras obras rompedoras, esta es una de ellas, lo que cuenta y como lo cuenta es muy peculiar, es cercano y al mismo tiempo diferente, tanto que incalificable en muchos casos, es una nueva manera de ver el género negro, aunque como todas las obras rompedoras tendrá su pleitesía, incomprensiones y adhesiones, yo, personalmente, me sumo a las últimas.


A VUELA PLUMA (hacer click para acceder a la noticia en la web)

‘Te quiero porque me das de comer’, de David Llorente: las voces de los ecos

Written by José Aurelio Martín Rodríguez | 07 September 2014

La quinta novela de David Llorente, Te quiero porque me das de comer, es fruto del arte novelístico conseguido después de mucha lectura, mucha escritura y mucho trabajo. Dicen que son necesarios diez años para cuajar un talento en algo. Ya han pasado algunos más desde que David Llorente ganó el Umbral de novela corta con su primera novela, Kira. Cualquier reseñista especializado, o cualquier profe con jerga, diría que David ya tiene una voz. Con esto significamos que la lengua que utiliza David, bien mancomunado de todos los que hablamos español, se timbra o se llena de resonancias únicas, individuales. Evidentemente es una exageración planteado en estos términos, porque somos frutos de una tradición, de unas maneras narrativas. El peligro es que, a veces, también podemos ser víctimas de eso. En cualquier caso, David es muy consciente de sus abrevaderos: Cela, Márquez y los narradores con «voz» como Luis Martín Santos, a los que sólo debe su apadrinamiento, nada más, porque ha sabido muy bien perfilar su voz y no ser víctima de las grandes «voces», que imitadas son ecos.

En esta novela David Llorente galopa en prosa la historia del siniestro Max Luminaria, un médico de Carabanchel cuya desastrosa historia familiar y afectiva, y su talento para la medicina, le lleva a cometer crímenes hasta hacer del asesinato un arte y del no ser descubierto, un reto. Mimbres muy reconocibles, historia muy transitada, lo que dificulta aun más que la novela tenga consistencia y permita explorar nuevas posibilidades Sobre este hilo que cose toda la historia, David va metiendo y sacando personajes configurados respecto a un territorio, Carabanchel, barrio al margen de una gran ciudad. El espacio da la solidez narrativa a una historia que, de otro manera, se deshilacharía; el espacio también le da el marco y, por supuesto, una atmósfera de un espesor realista. El crimen, la periferia y lo negro pueden hacer pesante la historia o convencional, pero David la hace galopar en una prosa envenenada, una prosa que cautiva, de la que no te puedes despegar porque está inyectada con mucha inteligencia y talento. Y hablo de la prosa, no de la historia, hablo del arte narrativo y no de la trama. Tejer una prosa artística que vuele (no por la rapidez, sino porque se levante poéticamente, aunque sea una poesía de lo maldito o de lo sucio) tiene mucho mérito en un contexto cultural que sobrevalora la trama por encima de cualquier otro aspecto literario. «Cementerio de Carabanchel: ya da igual el nombre y la edad de la víctima: todas fueron idénticas en el miedo y el frío: en la sorpresa de la muerte y en esa imposibilidad de sujetarse el alma con las manos.»

La acumulación de crueldades, la falta de esperanza, o mejor, el cultivo de la desesperanza, y el pesimismo da a la historia ciertos perfiles tremendistas muy emparentados con Cela. No resulta del todo atenazante esa acumulación tremenda porque una cierta ironía despega lo negro, y un arranque literario libera la angustia. De otro modo, ese tráfico de crímenes y ese ajetreo de crueldad a veces gratuita sintonizaría con una posmodernidad que teje un discurso muy líquido del «todo vale» («limbo de las equivalencias», dice Marina) que viene muy bien a un sistema, por cierto, cuyos defensores se benefician de una visión muy pesimista y reducida del ser humano. No parece el caso. David sabe bordear esos precipicios con inteligencia. En el fondo, la inteligencia no se ve evitando problemas, sino afrontándolos con una solución conveniente que salvaguarde la ética y la estética. Y es que, me parece a mí, mucho se habla de estética, de técnica narrativa, de trama y muy poco de ética; los gurús del pensamiento estético han sabido muy bien y muy interesadamente hacer antiguo, de otra época, este aspecto del arte y la literatura tan irrenunciable.

La novela es un saco en el que cabe todo, decía Baroja, y David demuestra que todo puede ser materia novelable; cualquier discurso forjado en la sociedad, cualquier palabra por residual que sea, tiene cabida y brillo en la novela. A la literatura nada de la lengua le es ajeno, y menos la palabra. A la literatura nada de lo humano le es ajeno, tampoco el hombre. Parece que hay literatura y luego, aparte, hay lengua, pero ambas tienen que fundirse y retroalimentarse para crear lenguaje, tejido comunicativo y de conocimiento, armamento que abra nuevas posibilidades. Así la literatura recupera cierta función social y de conocimiento olvidadas, reemplazada por la del mero entretenimiento bovino.

Entretenimiento, arte narrativo, lenguaje, prosa, ritmo, inteligencia acontecen en Te quiero porque me das de comer, del novelista David Llorente, que también cultiva el género dramático, cuya riqueza pudiera alumbrar una nueva novela que explore ese mundo y sus formas. Nuevos retos para un autor con voz propia, distinguible, como quería Machado, de los ecos: «A distinguir me paro las voces de los ecos…»

José Aurelio Martín Rodríguez

 


Para que conozcáis un poco más al autor del libro, aquí tenéis la entrevista que le hicieron

Cuestionario Fiat Lux hacer click para acceder a la noticia en la web)

“Hoy por hoy no tiene sentido que el detective encuentre al delincuente. Eso es ciencia-ficción”.

“Uno no sabe la facilidad que tiene para matar hasta que no siente que quiere/debe hacerlo: el deseo de matar nace de algún escondido entre las vísceras: las venas te queman: la sangre es ácida: el cerebro adormece todas las necesidades intelectuales: solamente se piensa en matar”. Te quiero porque me das de comer, editorial AlRevés, David Llorente.
Así se ha hecho presente en el territorio literario negrocriminal David Llorente (premio Francisco Umbral 1998; premio Ramón J. Sender 2000), enganchado al teatro y carabanchelero ejerciente, aquí y en Praga donde reside.
“No sería ni el criminal ni el detective, sería el que escribe sus vidas y decide sus muertes”, afirma en este cuestionario que completa camino de la Semana Negra de Gijón donde presenta el martes 8 de julio su sorprendente y muy atractiva novela.

Fiat Lux. ¿Por qué le dio por escribir novela negra?
David Llorente. No pensé en ningún género. Quise hablar de mi barrio de Carabanchel durante los años del auge de la heroína. Hubo crímenes, delincuentes y crítica social. Un asesino en serie y un detective. Salió negra.

FL. En el juego de policías y ladrones, ¿con quién iba?
D.L. ¿Qué mente perturbada quiere ir con la policía? A mí me gustaba que me hicieran cómplice.

FL. Tiene licencia novelesca para matar / Tenemos licencia literaria así que no se corte: ¿A quién mataría?
D.L. Tal y como está la cosa, que detienen a la gente por poner cosas en twitter, me da miedo decir “a los meapilas de las clases de religión y la ley del aborto, a quemarropa y hasta vaciar el cargador”, así que mejor no contesto a la pregunta.

FL. ¿Qué o a quién atracaría?
D.L. He visto muchos atracos y me han intentado atracar varias veces. Le he cogido asco.
Pero si me obligaran a atracar…, por supuesto atracaría un banco.

FL. Si fuese detective, investigador, sabueso…, ¿quién o quiénes sería/serían su/sus modelo/modelos?
D.L. Alis Morgan. Inteligentísima. Entiende (mejor que nadie) la mente criminal. El teniente Cooper. No se pone límites. Llega hasta el infierno.

FL. Si fuera criminal, desde asesino a atracador, valen todos los palos, ¿quién o quiénes sería/serían su/sus modelo/modelos?
D.L. El asesino del Zodiaco.

FL. Díganos su escritor o escritores del negociado negrocriminal preferido/preferidos, y su/sus porqué/porqués
D.L. A mí siempre me ha gustado Lou Carrigan. Teniendo en cuenta que escribía una novela cada dos semanas, no se andaba por las ramas.

FL. ¿Qué noticia, asunto de actualidad, ve o vería como argumento para novela negra? // ¿Y cómo podría ser o sería el planteamiento?
D.L. a) El secuestrador de las niñas de Ciudad Lineal. Las secuestra en la calle, a veces al lado de sus padres, las droga, las viola, las lava y las devuelve. Eso (desgraciadamente) ya es algo más que una novela negra.
b) Ante la prohibición del aborto, se produce una ola de mujeres muertas a raíz de abortos ilegales llevados a cabo con perchas y alfileres en sótanos clandestinos.

FL. ¿Por qué se escribe tanta novela negra?
D.L. La novela negra deriva de la novela social. Hay una necesidad de denunciar y de dar testmonio de lo que está pasando. El criminal y el asesino son una buena representación del bien y del mal, de lo correcto y lo incorrecto, de lo que debe ser y de lo que no debería suceder. Hoy por hoy no tiene sentido que el detective encuentre al delincuente. Eso es ciencia-ficción.

FL. ¿Por qué se compra o se lee tanta novela negra?
D.L. El lector disfruta de algo que no tiene en su vida ni lo querría tener. Se satisface una necesidad morbosa. Vivir lo que nos aterra y (por eso mismo) nos seduce.

FL. ¿Usted qué piensa, que se lee novela negra por envidia (del bueno o del malo) o para aprender (a ser malos o a descubrir malos)?
D.L. Envidia no. La envidia es el único pecado capital que no aporta nada satisfactorio. Por envidia nadie abre un libro. Ya lo he dicho antes: satisfacer una necesidad morbosa.

FL. ¿Todos somos un poco (o un mucho) criminales?
D.L. Sólo sé que la gente desesperada comete actos desesperados.

FL. Puestos a elegir, ¿usted sería el criminal o el detective, el asesino o el policía, el ladrón o el investigador?
D.L. Mucho mejor que eso: Yo sería el que escribe sus vidas y decide sus muertes.

FL. Dígame una ciudad para cometer un delito
D.L. Madrid. Especialmente sus barrios que dan al mar.

FL. Cine Negro: una película (o unas películas)
D.L. La ventana indiscreta.

FL. Póngame una banda sonora para leer novela negra
D.L. Una canción. Cold song, de Klaus Nomi.

FL. ¿Usted se pone música para escribir? ¿Qué música?
D.L. No. La que pongan en el bar.

FL. ¿Cómo es su espacio de trabajo?
D.L. Una mesa cualquiera en cualquier cafetería.

FL. ¿Cómo escribe; cuándo; cuánto…?
D.L. A mano. A cualquier hora del día. Todos los días, tenga algo que decir o no.

FL. Música al margen, ¿de qué se acompaña para escribir?
D.L. Un papel. Un bolígrafo. Un café.

FL. ¿Cómo se documenta para sus novelas?
D.L. Leo. Hablo. Miro.

FL. ¿Es de los que llevan una libretita siempre a mano y va anotando secuencias, ocurrencias, cachitos de inspiración? /// ¿Nos leería algo de lo último que haya escrito en esa libreta?
D.L. No uso libretas ni cosas de esas.

FL. ¿Empieza por el título o el título ya surgirá?
D.L. Quién sabe. El título es lo último. Pero un título te puede dar una novela.

FL. ¿Corrige mucho?
D.L. Obviamente.

FL. ¿Qué manías o supersticiones tiene mientras trabaja, mientras crea?
D.L. Hay bolígrafos con los que no puedo escribir. Hay papeles en los que no puedo escribir. No puedo escribir en una mesa coja. Me molesta horriblemente que una palabra quede atrapada entre dos tachones.

FL. ¿Cómo se titula la novela, cuento, escrito… que guarda en un cajón?
El cajón es la lanzadera hacia la basura. No guardo nada. ¿Para qué? Lo intento publicar o lo quemo.

FL. ¿En qué está trabajando ahora?
D.L. En una novela.

FL. ¿Qué está leyendo ahora mismo?
D.L. El poder del perro, que me compré en Cosecha roja. La rata en llamas, que me recomendaron en Burma.

FL. ¿Qué libro/libros nos recomienda, además de lo suyo?
D.L. Las benévolas. La iguana. Amado monstruo. La presa. El palacio de los sueños. El africano. San Camilo 1936.

FL. Y de la balda “rarezas y curiosidades” de su librería, ¿algún descubrimiento que quiera compartir con nosotros?
D.L. Lo que el viento se llevó. Conan el bárbaro. Joe whisky. Los vi morir.

FL. ¿La mejor forma de matar?
D.L. En la novela, el asesino (el poder mental sobre la víctima no debe ser menor que el poder físico) convence a alguien para que se pegue un tiro en el corazón.

FL. ¿Su entretenimiento favorito?
D.L. Hay dos tipos de actividades: escribir y aquello que tengo que hacer y que me impide sentarme a escribir.

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